ESPERANZA PESE A ESTAR EN UNA HUMANIDAD RE-VUELTA

11/12/2014 | Publicado por: Omar França | Categoría: Sociedad y Valores

ESPERANZA PESE A ESTAR EN UNA HUMANIDAD RE-VUELTA

El profeta Isaías (Isaías 40, 1-5 9-11) en este 2° domingo de adviento quiere anunciar esperanza al pueblo que seguía encerrado en la “tenaza” de Babilonia. Pero ¿En qué se basaba Isaías para infundir aliento a un pueblo desilusionado y escéptico frente a la posibilidad de salir de la “aplanadora” de Asiria con su cultura y su poderío enorme?

Se basaba en una convicción de fe fundamental: que los poderes de este mundo, siempre y sin excepción, son “gigantes con pies de barro” que en algún momento se tambalearán.

Actualizando a Isaías, también nosotros podríamos proclamar que la humanidad actual con su mentalidad secularizada, escéptica, materialista, descreída y, muchas veces, “agresiva” respecto a la religión cristiana, constituye un gigante con pies de barro, al igual que el imperio Asirio.

Isaías dice: “háblenle a Jerusalén” (nosotros podemos decir hoy: háblenle a mis fieles creyentes de esta época) “díganle que la esclavitud ha terminado” (nosotros podríamos reinterpretar a Isaías y decir que la “aplanadora” de esta sociedad secularizada y materialista, está mostrando los primeros síntomas de estar agotándose).

Si…. ¡Todo bien! Con la esperanza. Pero….¿Qué indicios tienes para afirmar esa esperanza de que en este momento hay una re-vuelta en la cultura materialista, individualista y relativista que parece campear por doquier?

En lo que sigue voy a tratar de mostrar las bases y los indicios de esta esperanza.

Pero, sigamos por un instante más retomando las palabras de Isaías: “rebajen los cerros y las colinas” (nosotros, retraduciendo al profeta podríamos decir: ‘bájenle el copete’ a los soberbios y autosuficientes). Isaías agrega “rellenen todas las quebradas y los valles” (nosotros podríamos decir: suban la autoestima de los que están bajoneados con la mentalidad de esta época).

En lo que sigue voy a mostrar los indicios de esperanza que se están gestando muy en silencio, en la cultura actual. Indicios de vida que terminarán derribando al gigante con pies de barro que es este monstruo individualista, sociedad desvinculada, secularizada, escéptica, relativista y “agresiva” contra la fe cristiana.

1° Analizaré esos indicios en la realidad europea actual, la vieja Europa, que más se parece a una vieja terca y tozuda que a una joven llena de vida.

2° Analizaré esos mismos indicios en el “gigante con pies de barro” que ha ido creciendo aquí en nuestro Uruguay, lleno de confort material, pero resquebrajado en el centro mismo de su vitalidad: la fe

Los invito a leer la homilía completa del 2° domingo de Adviento, que he subido a nuestro portal electrónico: www.transfiguración.org

 

EN LA VIEJA EUROPA SE FRAGUA UN CAMBIO SILENCIOSO

Los que gobiernan Europa en este momento, pertenecen a la generación que nació y creció cuando Europa ya había recuperado el bienestar y la pujanza económica (después de haber superado la crisis de la guerra).  Los políticos y burócratas actuales (legisladores, administradores y empresarios) pertenecen a una época donde el optimismo materialista, racionalista y laicista llegó a su máxima expresión. Junto a la soberbia secularista y antireligiosa se encaramó una soberbia y autosuficiencia del libre albedrío sin más límites que aquellos que impusieran las mayorías electorales.  Un relativismo y un escepticismo con respecto a la capacidad de la razón para encontrar valores universales, ha sido la señal de identidad cultural de esta cultura europea del confort individualista y desvinculado.

Junto al relativismo de valores vino el aborto, la consideración de que la homosexualidad es una opción tan válida como la heterosexual para adoptar niños (menospreciando la base biológica como irrelevante), el suicidio asistido, la selección y experimentación con embriones,  la eugenesia pre-natal,  y otras valoraciones por el estilo.

Ahora bien, en esta Europa “cansada” como la definió el papa Francisco en su última visita al Parlamento Europeo de Estrasburgo, (nov.2014) no nacen niños. Los individualistas que sólo buscan su propio interés, no pueden defender la estabilidad del matrimonio porque en el momento que el otro (mi pareja) me moleste, no la aguanto y me separo.  En ese contexto individualista, el vínculo permanente de la pareja queda supeditado a mi propio confort. En consecuencia, tener hijos es una molestia y una amenaza al confort y a la “calidad” de vida de cada uno.

¡Está bien! -Me puedes decir tú que lees este texto-  Y ¿cuáles son los indicios de que esta vieja mentalidad –predominante en Europa- está siendo carcomida desde abajo (es decir, que el gigante está siendo debilitado)?

Creo que estos serían los indicios de que un cambio silencioso se está gestando en Europa:

PRIMERO. Los hijos de los que actualmente gobiernan Europa (nacidos después del 50) han nacido con una muy particular  fotografía de sí mismos.  Más concretamente: los hijos de los actuales burócratas y electores se criaron contemplando una primera fotografía de sí mismos que es la reproducción visual ecográfica de cuando estaban en el vientre de sus madres. ¡Esto es muy significativo!

A estos jóvenes de 30 años para abajo es difícil “engañarlos” y decirles que no hay vida en las primeras semanas de la gestación vida. Ellos ya tienen su fotografía ecográfica de sí mismos cuando estaban en esa edad gestacional. Por eso, las nuevas generaciones de europeos tenderán a ser más defensores de la vida que sus propios padres. Eso ya se ha visto en los Estados Unidos y también está apareciendo en Europa.  Por otra parte, el acceso a la información de Internet, brinda materiales de reflexión fácil a las nuevas generaciones de jóvenes.

El primer indicio de cambio “silencioso” en Europa es que las nuevas generaciones son más defensores de la vida humana desde sus inicios, que sus propios padres.

SEGUNDO. Los europeos secularizados y materialistas de hoy, no quieren tener hijos. Por eso, la mayoría de los países europeos están decreciendo en la población.  Y ¿Dónde están naciendo niños en Europa? En los hogares de los inmigrantes de América Latina, de Africa y de Asia. Y estos hogares son sustancialmente más religiosos y más defensores de la vida que los europeos. En las próximas décadas el equilibrio electoral irá virando a favor de la cultura de la vida y de la cultura religiosa no secularizada.

El segundo indicio de cambio “silencioso” de valores en Europa es que los niños que están naciendo, lo hacen en familias más religiosas y más fieles a valores ligados al decálogo judeocristiano o islámico.

TERCERO. Los sociólogos están confundidos. Hace 20 años atrás sostenían que “a mayor confort material” en una sociedad dada,  mayor tendencia anti religiosa o más alejamiento de la religión. Sin embargo, ante los hechos y las encuestas, los sociólogos se han visto obligados a revisar sus propias teorías. Eso se ha debido a que la sociedad europea no se ha vuelto menos religiosa sino que la religiosidad se ha transfigurado y ha cambiado sus facetas de forma imprevista y sorprendente para los analistas de la sociología. Algunos sociólogos hablan de una “metamorfosis de Dios” en la religiosidad de los europeos.

En este contexto de “metamorfosis de Dios” hay toda una corriente de  “neoconversos” en Europa, que aumenta cada vez más.  En Francia célebres intelectuales se han convertido a la iglesia Católica. ¿Cómo irá transformándose esa religiosidad? Los sociólogos son incapaces de predecirlo.

El tercer indicio de “cambio silencioso” es que hay un nuevo grupo de creyentes convencidos que vuelven a la fe cristiana, o se incorporan por primera vez a ella, que no están dispuestos a vivir “debajo de la alfombra” sino a dar la cara y el combate en la via pública.

CUARTO. Una “ vieja” y “cansada” Europa, materialista y secularizada está generando reacciones sorprendentes: miles de jóvenes europeos están yéndose del continente Europeo para alistarse en los ejércitos islámicos, para combatir contra la cultura de la “cansada” y materialista Europa. Británicos, franceses, holandeses, alemanes y jóvenes de otros países se están volviendo extremistas del ejército islámico. ¿Es casualidad esa reacción de estos miles de jóvenes? ¡No! Más bien es la reacción extrema contra una cultura que hace de aplanadora materialista y atea, destrozando valores y desarticulando vínculos de fe.

El cuarto indicio de este cambio religioso de valores europeos es que sectores juveniles radicales toman la via del extremismo violento, por una decepción profunda frente a los valores secularizados y relativistas de la “aplanadora” cultural europea.

En resumen, las nuevas generaciones de europeos tienen:

  1. Una mayor sensibilidad ecológica y de defensa de la vida de los vulnerables. Dentro de su individualismo cultural, hay lugar para la empatía hacia los débiles.
  2. Una mayor sensibilidad religiosa y fidelidad a los valores tradicionales de la familia integrada por padre-madre e hijos. Esto, fundamentalmente en los nacidos de los inmigrantes latinoamericanos, africanos, asiáticos e islámicos.

¿En qué medida estas nuevas camadas de jóvenes irá modificando la “cultura” secularizada y materialista de Europa es difícil de predecir?  Pero lo que sí podemos postular es que el secularismo materialista europeo ha llegado al tope más alto posible y que, en adelante, empezará a retroceder. El “Gigante” europeo con pies de barro, se debilita. ¿Cuánto tiempo tardará para tastabillar y caerse? No sabemos. Quizá nuestra generación no lo vea. Sin embargo, este indicio de esperanza nos lleva a pensar que las montañas serán allanadas y los valles rellenados, como dice Isaías en este segundo domingo de adviento.

 

¿HAY ESPERANZA DE RE-CONFIGURACIÓN DE VALORES EN LA SOCIEDAD URUGUAYA?

La pregunta que nos hacemos es si esto que hemos dicho de Europa puede tener sus paralelos en Uruguay. En principio diríamos que, no exactamente. Pero sí, en la tendencia de fondo.

Por ejemplo, mientras que Europa –la vieja y terca, cansada y secularizada- ya ha llegado al techo en su cultura individualista y desvinculada de sus raíces religiosas cristianas, en Uruguay todavía no hemos llegado al tope.

En Uruguay, dirían las feministas fundamentalistas, todavía no hemos logrado el “gran avance” del aborto libre y “a demanda” de la mujer. Todavía no hemos logrado que los profesores y maestras hagan confesión pública de su homosexualidad en la escuela y los liceos (¡propuesta que considerarían inadmisible si se tratara de profesar públicamente ideas religiosas!!). Todavía no hemos alcanzado la autorización para el suicidio asistido o la eutanasia activa directa de enfermos terminales e “inútiles”, o la libre adopción de niños por parte de parejas homosexuales.

En otras palabras, todavía no hemos llegado al “tope” del liberalismo moral. En Uruguay seguimos pensando que esa “agenda” política del “liberalismo moral” de la sociedad todavía está pendiente. El modelo de la secularizada y vieja Europa es para nosotros una “señal” de “modernidad” y “desarrollo” cultural. Y para los neoliberales morales uruguayos, no hemos logrado al ideal de una sociedad “moderna” y “desarrollada”.

Ahora bien. Pensemos desde otro punto de vista.

Es claro que en las últimas décadas, la sociedad uruguaya se ha desarrollado desde el punto de vista económico y ha alcanzado índices de confort material nunca antes logrado después de la época “de las vacas gordas” (1930-1950).

En contraste con ese “desarrollo” en el confort material los indicios de deterioro del tejido social uruguayo son claros:

  1. La droga y el alcohol tiene niveles nunca antes vistos. Los jóvenes fuman menos tabaco (debido a las políticas estatales de control del cigarro) pero fuman mucho más marihuana que, increíblemente, es mucho más cancerosa que el cigarro común.
  2. La prostitución y la trata de blancas nunca había llegado al nivel actual. Uruguay tiene un “ejército” de 10.000 prostitutas que llegan a ganar hasta $ 60.000 mensuales (casi lo mismo que un legislador)
  3. Una investigación hecha por Sergio Delgado y por mí, nos ha permitido saber que el tráfico uruguayo de imágenes pedófilas pornográficas por Internet es el mayor de América Latina y el cuarto a nivel mundial
  4. El suicidio tiene rangos elevadísimos en comparación con los demás países del mundo.
  5. El consumo de tranquilizantes y psicofármacos en Uruguay es altísimo en comparación con el mismo consumo en otros países.
  6. La tasa de abandono y deserción escolar es de las mayores de la región
  7. La desarticulación de la familia y la intemperie de valores es algo muy claro y generalizado.
  8. La violencia en las calles, la inseguridad y los robos siguen creciendo y parecen incontrolables. Las cárceles siguen estando llenas
  9. No nacen suficientes niños para suplantar la generación de sus padres. Se necesitan 2.1 niños por mujer para que una generación suplante a la otra. En Uruguay, desde el año 2004 (es decir, ¡hace ya 10 años!) estamos por debajo de ese número; y en 2014 estamos a razón de 1.97 hijos por mujer. Las uruguayas no quieren concebir (¡pero algunas quieren abortar!)
  10. La población uruguaya cada vez está más envejecida. No es por casualidad que el presidente elegido este mes tiene más de 70 años y el promedio de edad de los ministros y viceministros elegidos por Tabaré Vazquez para acompañarlo en el gobierno de los próximos 5 años, es elevadísimo, en comparación con lo que sucede con los ministros de los países desarrollados del mundo. El porcentaje de ancianos de Uruguay es de los mayores de América (mayor que el de Estados Unidos).

Ante estos problemas, la respuesta es monótona y la cantinela es repetida y aburrida: ¡Educación! ¡Educación! ¡Educación!   ¡Todo parece resolverse con esa palabrita mágica!

Sin embargo, es seguro que pondremos muchísimo más dinero en educación que el que hemos puesto hasta ahora, pero nos toparemos contra una pared infranqueable: la familia en el Uruguay.

La educación resultará un “barril sin fondo” (en cuando a consumo de recursos) si no está firme la organización de la familia uruguaya.

En este momento, los políticos uruguayos piensan que se resolverá la delincuencia, la violencia, el suicidio, la droga, la depresión, el desamor al trabajo y al esfuerzo, etc, etc., etc., si montamos una “buena educación”   ¡Qué ilusos!

Podremos gastar el triple de lo que gastamos ahora en educación, pero si la familia uruguaya sigue desestructurada y desvinculada, nada resultará significativamente mejor; ¡por más que insuflemos millones de dólares a la educación!.

Veamos algo respecto al estado de la familia en el Uruguay.

censo-2011-hogares-rou

En el censo de 2011 puede verse que sólo el 23% de los hogares uruguayos cumple con el “ideal” de ser un hogar donde el padre y la madre, (en común), educan a sus hijos. Por el contrario, un 11% de los jóvenes uruguayos son educados por una madre sola (10%) o un padre solo (1%). Los demás niños uruguayos nacen en hogares que tienen diferentes tipos de configuración, mezcla o distorsión respecto al ideal de familia biparental.

Además, es sorprendente que haya un 23% de hogares uruguayos donde vivan personas solas. Este dato de la soledad del 23% de los hogares uruguayos llega a ser del 40-50% en el centro de la ciudad de Montevideo.

Por otra parte, el 17% de parejas heterosexuales uruguayas no tienen hijos. Eso ¿se debe a que no lo han podido tener (se calcula un 10%) o porque no los han querido tener?

Pero…. Hay “más tela para cortar”. Aún en los casos del 23% de hogares donde están los dos padres para educar a sus hijos, ¿logran esos padres trasmitirle una socialización suficientemente sólida de valores éticos, espirituales, laborales, y cívicos? O, por el contrario, esos padres, para no ser “molestados”, terminan dejando que sus hijos absorban los valores individualistas, egoístas, hedonistas y materialistas del ambiente que viven?

¿Los cuidan, los orientan, los forman? ¿o dejan que lo hagan sus amigos o las redes sociales?

Y…. ¿Qué pasa con los niños y adolescentes que son cuidados por una sola madre o un solo padre?  ¿Puede una madre sola o un padre solo lograr trasmitir de forma suficientemente sólida  los valores espirituales, éticos, laborales y cívicos, básicos en todo ciudadano “sano”?

En este momento, la meta social “Educación” es el nombre de una nueva “varita mágica” a la que se le atribuye la solución de todos los problemas de la sociedad uruguaya.

 

Hace una década atrás la “varita mágica” que iba a solucionar todos los problemas de la sociedad tenía otros nombres: “desarrollo, trabajo, salario digno, salud para todos”. Si se lograba eso, pensaban muchos, se acabaría con la delincuencia, la violencia, etc., etc.,. Como toda “varita mágica”, la realidad es transparente y no engaña, sino que desvela las ilusiones.

Los hechos son bastante claros de que, ni el desarrollo socioeconómico, ni la mejora del confort material, ni la equidad en salud, han disminuido la lacra de la droga, el alcohol, el suicidio, la violencia, la prostitución, la corrupción y, en suma, el relativismo de valores en todo sentido.

En contraste con lo imaginado 10 años atrás, ahora surge otra palabra mágica: “educación”.

En Uruguay, a diferencia de Europa, todavía no hemos llegado a tocar fondo. Todavía no hemos hecho el esfuerzo de triplicar el dinero en Educación y convencernos de que ese gasto resulta totalmente insuficiente para resolver el huracán de valores de los jóvenes uruguayos que se desarrollan física y psíquicamente en la “intemperie” de valores.

Necesitaremos dedicar unos cuantos años más para darnos cuenta que la “mágica” palabra  “educación”, resultará inútil si no se re-configura la familia uruguaya.

Obviamente, si no hay “familia fuerte”, la educación corre riesgo de resultar ineficiente, caótica o contraproducente.

Y recién entonces, cuando hagamos el máximo esfuerzo por la educación y veamos que todos los índices arriba ilustrados quedan incambiados, entonces los uruguayos nos daremos vuelta y contemplaremos que el icono cristiano de la Sagrada Familia, tiene una respuesta que no se puede comprobar con métodos sociológicos, pero sí con 2000 años de experiencia de la Iglesia, madre y maestra de Humanidad.

Esta Iglesia que hace lo que dice Isaías, “Levanta los corderos en sus brazos” y “atiende con cuidado a las ovejas recién paridas”. Que “abaja a las montañas” y “eleva a los valles”.

Pero es imprescindible tocar fondo –como sociedad uruguaya- para darnos contra el piso de las falsas expectativas (puestas en la educación y en el desarrollo económico), a fin de poder contemplar de nuevo que los valores implícitos del decálogo judeocristiano, tienen la fuerza de lo imperecedero y eterno. Eso que los relativistas y neoliberalistas morales, por el momento, se niegan rotundamente a aceptar.

¡Veremos cuál es el gigante de pies de barro que va a tambalearse en los próximos 50 años de la sociedad Uruguay!  Yo, por mi parte, no lo veré desde esta tierra.

Reflexiones redactadas por el P.Omar Franҁa para el 2° domingo de adviento de 2014.

 

 

 

 


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