LO QUE OPINA UN PERIODISTA ALEMAN SOBRE BENEDICTO XVI

27/02/2013 | Publicado por: Omar França | Categoría: Debates y Polémicas

LO QUE OPINA UN PERIODISTA ALEMAN SOBRE BENEDICTO XVI
Periodista Peter Seewald: Benedicto XVI porta la humildad y el amor como espada
ROMA, 18 Feb. 13 / 11:09 pm (ACI/EWTN Noticias).- Peter Seewald, el periodista alemán que escribió el libro-entrevista con el Papa Benedicto XVI, “Luz del mundo”, firma hoy un artículo en el diario italiano Il Corriere della Sera, donde describe al Santo Padre como un pensador y un creyente radical, cuya humilde espada es la simplicidad del amor. Así describe el periodista cómo ve al papa que renuncia.

“Un pensador radical, esta era mi impresión, y un creyente radical que todavía en la radicalidad de su fe no toma la espada, sino otro arma mucho más potente: la fuerza de la humildad, de la simplicidad del amor”, escribe.

Para el periodista, a pesar del cansancio, Benedicto XVI es un hombre de paradojas, voluntad inquebrantable, lenguaje sencillo, voz fuerte, mansedumbre y rigor.

“Piensa a lo grande, pero presta atención a los detalles. Encarna una nueva inteligencia para reconocer y revelar los misterios de la fe. Es un teólogo, pero defiende la fe del pueblo ante la religión de los profesores… Un pensador que reza, y para el cual, los misterios de Cristo representan la realidad determinante de la creación y de la historia del mundo”.

“Un amante del hombre que, ante la pregunta de cuántas calles llevan a Dios, no duda en responder: ‘Tantas como hombres hay’”.

Nadie antes que el Papa ha dejado al pueblo de Dios una obra tan imponente sobre Jesús –añade-. “Es el máximo teólogo alemán de todos los tiempo”.

El periodista Seewald señala que la última entrevista que mantuvo con el Pontífice, fue hace diez semanas en el Palacio Apostólico, con el propósito de proseguir la reconstrucción de su biografía. En aquella ocasión hablaron, entre otras cosas, sobre la relación de Benedicto XVI con sus padres; de cuando disertó del ejército hitleriano; y de los discos que solía escuchar para aprender idiomas.

Durante el encuentro, recuerda que notó al Santo Padre más cansado de lo habitual, “el oído había disminuido, ya no veía del ojo izquierdo, y el cuerpo se estaba adelgazando”, y “se volvió muy delicado, todavía más amable y humilde, totalmente reservado. No parecía enfermo, pero el cansancio que se había apoderado de su persona, cuerpo y alma, no podía ignorarse por más tiempo”, añade.

La primera entrevista que unió a ambos, fue en noviembre de 1992, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuando el Papa todavía era el Cardenal Ratzinger.

Seewald explica que se percató desde el principio de su sensibilidad sobre el concepto actual de progreso: “Se preguntaba sobre si realmente se podía medir la felicidad del hombre en función del producto interno bruto”, escribe.

Cuatro años después, tuvieron varias jornadas de trabajo para hablar sobre el proyecto de un libro dedicado a la fe, la Iglesia, el celibato y el insomnio; y explica que en su actitud, siempre demostró un rasgo de humildad.

“Mi interlocutor no caminaba por la habitación dando vueltas como suelen hacer los profesores. No había en él la más mínima traza de vanidad, ni de presunción”. Además, el Papa “siempre ha llevado la vida modesta de un monje, el lujo le era extraño y era completamente indiferente a un ambiente con un confort superior al estrictamente necesario”, afirma.

“Me impresionaba su superioridad, el pensamiento que no iba de acuerdo al paso del tiempo y al mismo tiempo, me dejaba sorprendido de escuchar las respuestas pertinentes a los problemas de nuestros tiempos que aparentemente no tenían prácticamente solución, extraídos de gran tesoro de revelación, de la inspiración de los padres de la Iglesia y de las reflexiones de ese guardián de la fe que se sentaba ante mí”, relata.

Pequeños detalles que encierran un profundo mensaje

El periodista destaca también que el Papa es un hombre de pequeños detalles que encierran un profundo mensaje. Como por ejemplo que su primer acto fuese una carta dirigida a la comunidad judía; que quitase la tiara de su emblema, símbolo del poder terrenal de la Iglesia; o que en los sínodos para los obispos pidiese hablar también a los huéspedes de otras religiones.

“Por primera vez un Papa visitó una sinagoga alemana, y por primera vez un Papa visitó el monasterio de Martin Lutero, un acto histórico sin igual”, advierte.

Otro mensaje es la supresión de besar la mano al Pontífice. En una ocasión, “un ex estudiante suyo se arrodilló para besarle el anillo, lo tomó del brazo y le dijo: ‘comportémonos normalmente’, escribe asombrado.

Seewald considera que Benedicto XVI es un hombre de tradición, se fía de aquello que está consolidado, pero sabe distinguir entre lo que es verdaderamente eterno y lo que es válido solo por la época en que salió a la luz.

“Y si es necesario, como en el Caso de la Misa Tridentina, añade lo antiguo a lo nuevo, para que unidos no se reduzca el espacio litúrgico, sino que más bien se amplíe”, agrega.

Para Seewald, el Papa fue presentado por la prensa internacional como un persecutor cuando en realidad ha sido un perseguido, una especie de “chivo expiatorio al que poner en duda ante cualquier injusticia”, señala.

“Sin embargo, nadie nunca lo ha escuchado lamentarse. Nadie le ha escuchado decir una mala palabra o un comentario negativo sobre otras personas”.

Benedicto XVI “se va, pero su legado permanece. El sucesor de este humildísimo Papa de la era moderna seguirá sus huyas. Tendrá otro carisma, su propio estilo, pero una misma misión… incentivar a aquellos que unen el patrimonio de la fe, que permanecen valientes, anuncian un mensaje, y dan testimonio auténtico”, concluye.


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