VARGAS LLOSA VALORA LA RELIGIÓN Y CRITICA EL ESPECTÁCULO

15/10/2012 | Publicado por: Omar França | Categoría: Sociedad y Valores

VARGAS LLOSA VALORA LA RELIGIÓN Y CRITICA EL ESPECTÁCULO

Párrafos escogidos del último libro de Mario Vargas Llosa

En “La civilización del espectáculo” el Premio Nobel de Literatura 2011 critica fuertemente a la cultura actual, y traza una vigorosa defensa del papel de la religión en la civilización del presente y su democracia que, sin religión, quedaría –de última- sin sustento.

Su crítica de la cultura contemporánea sirve para ver las fortalezas (y las dificultades) de la fe cristiana en la actualidad.

Para motivar a los lectores a leer y reflexionar sobre este interesante planteo del último Premio Nobel de Literatura, extractamos algunos párrafos escogidos del libro: “La civilización del espectáculo” Santillana, junio 2012.

Fuerte crítica a la superficialidad y banalidad de la cultura actual

En “La Civilización del Espectáculo” Vargas Llosa lamenta que actualmente la “cultura” se valore según su capacidad de entretener y “divertir”, no de trascender.

p.13. “la cultura, en el sentido que tradicionalmente se ha dado a este vocablo, está en nuestros días, a punto de desaparecer. Y acaso haya desaparecido ya, discretamente vaciado de su contenido”…”La cultura atraviesa una crisis profunda y ha entrado en decadencia”

p.18-19 “Según Steiner la voluntad que hace posible el gran arte y el pensamiento profundo nace de una ‘aspiración a la trascendencia, es una apuesta a trascender’. Este es el aspecto religioso de toda cultura.

p.31.“La diferencia esencial entre aquella Cultura del pasado y el entretenimiento de hoy es que los productos de aquélla pretendían trascender el tiempo presente, durar, seguir vivos en las generaciones futuras, en tanto que los productos (culturales) de hoy son fabricados para ser consumidos al instante y desaparecer, como los bizcochos o el popcorn. Tolstói, Thomas Mann, Joyce y Faulkner escribían libros que pretendían derrotar a la muerte, sobrevivir a sus autores, seguir atrayendo y fascinando lectores en los tiempos futuros. Las telenovelas brasileñas y las películas de Hollywood, como los conciertos de Shakira, no pretenden durar más que el tiempo de su presentación y desaparecer para dejar el espacio a otros productos igualmente exitosos y efímeros. La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura” (para el hombre de hoy)

p.32 “el único valor (de la cultura de hoy) es el comercial. La desaparición de la vieja cultura implicó la desaparición del viejo concepto de valor. El único valor existente, ahora, es el que fija el mercado”

p.33 “¿Qué quiere decir civilización del espectáculo? La de un mundo donde el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento y, donde, divertirse, escapar del aburrimiento es la pasión universal”.

p.36 “No es por eso extraño que la literatura más representativa de nuestra época sea la literatura light, leve, ligera, fácil, una literatura que sin el menor rubor se propone ante todo y sobre todo (y casi exclusivamente) divertir”….”Los lectores de hoy quiere libros fáciles, que los entretengan…”

p.46. “En la civilización del espectáculo, el intelectual solo interesa si sigue el juego de moda y se vuelve un bufón”

p.47-7 “Hoy vivimos la primacía de las imágenes sobre las ideas. Por eso los medios audiovisuales, el cine, la televisión y ahora Internet han ido dejando rezagados a los libros”

p.49 “En nuestros días, en que lo que se espera de los artistas no es el talento, ni la destreza, sino la pose y el escándalo. Sus atrevimientos no son más que las máscaras de un nuevo conformismo (con el mercado)” …. Ya no es posible discernir con cierta objetividad qué es tener talento o carecer de él, qué es bello y qué es feo, qué obra representa algo nuevo y durable y cual no es más que un fuego fatuo. Esa confusión ha convertido el mundo de las artes plásticas en un carnaval donde genuinos creadores y vivillos y embusteros andan revueltos y a menudo resulta difícil diferenciarlos. Inquietante anticipo de los abismos a que puede llegar una cultura enferma de hedonismo barato que sacrifica toda otra motivación y designio a divertir”

p.51. “Esto es la frivolidad, una manera de entender el mundo, la vida, según la cual todo es apariencia, es decir teatro, es decir juego y diversión”

p.62 En la actualidad todo puede ser arte y nada lo es, según el soberano capricho de los espectadores, elevados en razón del naufragio de todos los patrones estéticos al nivel de árbitros y jueces…”El único criterio más o menos generalizado para las obras de arte en la actualidad no tiene nada de artístico; es el impuesto por un mercado intervenido y manipulado por mafias de galeristas y marchands que de ninguna manera revela gustos y sensibilidades estéticas, solo operaciones publicitarias, de relaciones públicas y en muchos casos simples atracos”

p.75 “…mi impresión es que, con una irresponsabilidad tan grande como nuestra irreprimible vocación por el juego y la diversión, hemos hecho de la cultura uno de esos vistosos pero frágiles castillos construidos sobre la arena que se deshacen al primer golpe de viento”

p.136 “la raíz del fenómeno está en la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es ahora divertirse y divertir, por encima de toda otra forma de conocimiento o ideal. La gente abre un periódico, va al cine, enciende la televisión o compra un libro para pasarla bien, en el sentido más ligero de la palabra, no para martirizarse el cerebro con preocupaciones, problemas, dudas. Sólo para distraerse, olvidarse de las cosas serias, profundas, inquietantes y difíciles y abandonarse en un devaneo ligero, amable, superficial, alegre y sanamente estúpido”

La civilización del espectáculo ridiculiza la política
p.147. “Una de las consecuencias directas de la devaluación de la política por obra de la civilización del espectáculo es el desapego a la ley”

“La religión vive y colea”

Según Vargas Llosa, la religión tiene un papel fundamental en el mantenimiento de la democracia real de occidente. Lo expresa en diversos párrafos:

p.157 “Contrariamente a lo que los librepensadores, agnósticos y ateos de los siglos XIX y XX imaginaban, en la era postmoderna la religión no está muerta y enterrada ni ha pasado al desván de las cosas inservibles: vive y colea en el centro de la actualidad”

p.162 “El renacer de la Iglesia ortodoxa rusa es impresionante

p.163. “La religión, pues, no da señales de eclipsarse. Todo indica que tiene vida para rato”

p.165 (el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico) salvo para minorías relativamente pequeñas, no ha conseguido arrancar a Dios del corazón de los hombres ni que las religiones se extingan…. Dios nos rodea por los cuatro costados….

p.167-68 “,,, por mal que ande el mundo, un oscuro instinto hace pensar a gran parte de la humanidad, que andaría todavía peor si los ateos y laicos a ultranza lograran su objetivo de erradicar a Dios y a la religión de nuestras vidas.”

p..168 “Con todos los avances que ha hecho, la ciencia no ha logrado desvelar este misterio (la soledad y la vida después de la muerte) y es dudoso que lo logre alguna vez. Muy pocos seres humanos son capaces de aceptar la idea del “absurdo existencialista” de que estamos “arrojados” aquí en el mundo por obra de un azar incomprensible, de un accidente estelar, que nuestras vidas son meras casualidades desprovistas de orden ni concierto y que todo lo que con ellas ocurra o deje de ocurrir depende exclusivamente de nuestra conducta y voluntad y de la situación social es histórica en que nos hallamos insertos”

p.172. “El cristianismo propuso una fraternidad universal, compartiendo los prejuicios y la discriminación entre las razas, las culturas y las etnias y sosteniendo que todas ellas sin excepción eran hijas de Dios y bienvenidas en la casa del Señor, Aunque estas ideas y prédicas tardaron en abrirse paso y traducirse en formas de conducta por parte de Estados y gobierno, ellas contribuyeron a aliviar las formas más brutales de la explotación, la discriminación y las violencias, a humanizar la vida en el mundo antiguo y sentaron las bases de lo que, con el correr del tiempo, sería el reconocimiento de los derechos humanos, la abolición de la esclavitud, la condena del genocidio y la tortura. En otras palabras el cristianismo dio un impulso determinante al nacimiento de la cultura democrática”

p.178 “Así como tengo la firme convicción de que el laicismo es insustituible en una sociedad de veras libre, con no menos firmeza creo que, para que una sociedad lo sea, es igualmente necesario que en ella prospere una intensa vida espiritual –lo que para la gran mayoría significa vida religiosa- pues, de lo contrario, ni las leyes ni las instituciones mejor concebidas funcionan a cabalidad y, a menudo, se estragan o corrompen.
La cultura democrática no está hecha solamente de instituciones y leyes que garanticen la equidad, la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades, mercados libres, una justicia independiente y eficaz, lo que implica jueces probos y capaces, el pluralismo político, la libertad de prensa, una sociedad civil fuerte, los derechos humanos. También y, sobre todo, de la convicción arraigada entre los ciudadanos de que este sistema es el mejor posible y la voluntad de hacerlo funcionar. Esto no puede ser realidad sin unos valores y paradigmas cívicos y morales profundamente anclados en el cuerpo social, algo que, en la inmensa mayoría de seres humanos es indistinguible de unas convicciones religiosas”

p.179 “Todavía sigue siendo una realidad indiscutible que, para las grandes mayorías, es la religión la fuente primera y mayor de los principios morales y cívicos que son el sustento de la cultura democrática. Y cuando, la religión pierde dinamismo y crédito el resultado es superficial, y puede llegar a ser trágico para el funcionamiento de las instituciones de la democracia”

P.182 “El gran fracaso, y las crisis que experimenta sin tregua el sistema capitalista –la corrupción, el tráfico de influencias, las operaciones mercantilistas para enriquecerse transgrediendo la ley, la codicia frenética que explica los grandes fraudes de entidades bancarias y financieras, etc- no se deben a fallas constitutivas a sus instituciones, sino al desplome de ese soporte moral y espiritual encarnado en la vida religiosa que haces las veces de brida y correctivo permanente que mantiene al capitalismo dentro de ciertas normas de honestidad, respeto hacia el prójimo y hacia la ley. Cuando esta estructura, (la religiosa) invisible pero influyente, de carácter ético, se desploma y desvanece para grandes sectores sociales, sobre todo aquellos tienen mayor injerencia y responsabilidad en la vida económica, cunde la anarquía y comienzan a infectar la economía de las sociedades libres aquellos elementos perturbadores que provocan una creciente desconfianza en un sistema que parece funcionar solo en beneficio de los más poderosos ( o de los más bribones) y en perjuicio de los ciudadanos comunes y corrientes, carentes de fortuna y privilegios. La religión… al banalizarse hasta desaparecer en muchas capas de la sociedad moderna –en las élites precisamente- ha contribuido a provocar esa ‘crisis del capitalismo’ de la que se habla cada vez más….” P.183 “la frivolidad desarma moralmente a una cultura descreída. Socava sus valores e infiltra en su ejercicio prácticas deshonestas y, a veces, abiertamente delictivas, sin que haya para ellas ningún tipo de sanción moral”

p.184 “Que vivimos en un tiempo de fraudes, en el que el delito, si es divertido y entretiene al gran número, se perdona”

p.185 “Una enseñanza religiosa no sectaria, objetiva y responsable, en la que se explique el papel hegemónico que ha cumplido el cristianismo en la creación y evolución de la cultura de Occidente, con todas sus divisiones y secesiones, sus guerras, sus incidencias históricas, sus logros, su excesos, sus santos, sus místicos, sus mártires y martirizados, y la manera como todo ello ha influido en la historia, la filosofía, la arquitectura, el arte y la literatura, es indispensable si se quiere que la cultura no degenere al ritmo que lo viene haciendo y que el futuro no esté dividido entre analfabetos funcionales y especialistas ignaros e insensibles”

p.191 “Aunque no soy creyente, estoy convencido de que una sociedad no puede alcanzar una elevada cultura democrática –es decir, no puede disfrutar cabalmente de la libertad y de la legalidad- si no está profundamente impregnada de esa vida espiritual y moral que, para la inmensa mayoría de los seres humanos es indisoluble de la religión.”

p.197. “Ha sido un gravísimo error, repetido varias veces a lo largo de la historia, creer que el conocimiento, la ciencia, la cultura, irían liberando progresivamente al hombre de las ‘supersticiones’ de la religión, hasta que, con el progreso, ésta resultara inservible. La secularización no ha reemplazado a los dioses con ideas, saberes y convicciones que hicieron sus veces. Ha dejado un vacío espiritual que los seres humanos llenan como pueden, a veces con grotescos sucedáneos, con múltiples formas de neurosis , o escuchando el llamado de esas sectas que, precisamente por su carácter absorbente y exclusivista, de planificación minuciosa de todos los instantes de la vida física y espiritual, proporcionan un equilibrio y un orden a quienes se sienten confusos, solitarios y aturdidos en el mundo de hoy.
En ese sentido son útiles y deberían ser no solo respetadas sino fomentadas”

La cultura del espectáculo evade las preguntas radicales del hombre.

Para Vargas Llosa la civilización del espectáculo ha dejado de hacerse las preguntas fundamentales que han inquietado al ser humano a lo largo de todas las épocas y que los grandes filósofos, literatos y pintores han tratado de responder con sus piezas de cultura. En ese sentido, ha dejado de ocuparse del sentido de la vida para convertirse en placentero entretenimiento.

p.200 “Nunca hemos vivido, como ahora, en una época tan rica en conocimientos científicos y hallazgos tecnológicos, ni mejor equipada para derrotar a la enfermedad, la ignorancia y la pobreza y, sin embargo, acaso nunca hayamos estado tan desconcertados respecto a ciertas cuestiones básicas como qué hacemos en este astro sin luz propia que nos tocó, si la mera supervivencia es el único norte que justifica la vida, si palabras como espíritu, ideales, placer, amor, solidaridad, arte, creación, belleza, alma, trascendencia, significan algo todavía, y, si la respuesta es positiva, qué hay en ellas y que no. La razón de ser de la cultura era dar una respuesta a este género de preguntas. Hoy está exonerada de semejante responsabilidad, ya que hemos ido haciendo de ella algo mucho más superficial y voluble: una forma de diversión para el gran público o un juego retórico, esotérico y oscurantista para grupúsculos vanidosos de académicos e intelectuales de espaldas al conjunto de la sociedad”

p.200-01….ahora, más bien, (la cultura) es un mecanismo que permite ignorar los asuntos problemáticos, distraernos de lo que es serio, sumergirnos en un momentáneo paraíso artificial, poco menos que l sucedáneo de una calada de marihuana o un jalón de coca, es decir, una pequeña vacación de irrealidad”

p.214. “No deja de ser una instructiva paradoja que, en tanto en los países considerados cultos, que son también los más libres y democráticos, la literatura se va convirtiendo según una concepción generalizada, en un entretenimiento intrascendente, en aquellos donde la libertad es recortada y donde los derechos humanos son afrentados a diario, se considere a la literatura peligrosa, diseminadora de ideas subversivas y germen de insatisfacción y rebeldía.”

p. 220-221 “La información audiovisual, fugaz, transeúnte, llamativa, superficial, nos hace ver la historia como ficción, distanciándonos de ella mediante el ocultamiento de sus causas, engranajes, contextos y desarrollos de esos sucesos que nos presenta de modo tan vívido… Pero irrealizar el presente, mudar en ficción la historia real, desmoviliza al ciudadano, lo hace sentir eximido de responsabilidad cívica, creer que está fuera de su alcance intervenir en una historia cuyo guión se haya ya escrito, interpretado y filmado de modo irreversible. Por este camino podemos deslizarnos hacia un mundo sin ciudadanos, sino de espectadores, un mundo que, aunque tenga las formas democráticas, habrá llegado a ser aquella sociedad letárgica, de hombres y mujeres resignados, que todas las dictaduras aspiran a implicar.


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